19 AL 21 DE OCTUBRE DE 2018

GRAN HOTEL CIUDAD DE MÉXICO | CDMX, MÉXICO

Jornadas NEL

Jornadas NEL

  

LaLeo # 19

Editorial


Un tono muy latinoamericano toma forma en este número de LaLeo.

Por un lado, Carlos Márquez, se interroga por la incidencia del discurso analítico en el consultorio y fuera de él, en referencia a la madre como invención. Destaca un elemento muy latinoamericano a explorar, y es el lugar del "orden matricéntrico aunque la legislación fuera patrilineal". Se interroga: ¿Cómo se recibe la declinación de la imago paterna allí donde ya existía un orden de cosas matricéntrico? Entre las nuevas formas de familia y sus invenciones y ese retorno feroz, precipitado e irracional hacia un régimen paterno tribal, un llamado a no sucumbir frente al vaciamiento sistemático de la palabra. De allí que frente a lo nuevo, no sólo no retroceder, sino pasos  firmes hacia adelante para sostener los específico de cada anudamiento.

Por otro lado, Lorena Greñas, en una investigación sobre la Malinche, figura mítica mexicana, "madre simbólica del mestizaje", pone en tensión esa mujer- madre, encarnación de un cuerpo-pueblo usurpado y violado por el conquistador, quien a su vez ama y desea y de quien no se perdona su traición.  Enigmas del deseo como oportunidad para explorar las incidencias de la Conquista de America Latina, no desde el punto de vista del padre, sino de La madre, esa que, subvirtiendo un orden, resiste y pasa a la historia. Lorena interroga: "Si la violencia de la conquista y el trauma que ésta supone, se encuentra en el origen del mestizaje cabe preguntarse por su incidencia en las versiones de la maternidad".

En nuestra sección DialogArte, Nacida para salvar es el bello texto que nos hace llegar Mayra Hanze, donde la causa materna es el leitmotiv de una vida y una obra, la pluma de Clarise Lispector. Como hija, una deuda de vida impagable encuentra un modo de tramitación vía la escritura: "escribo como si salvara la vida de alguien". Como madre, invistiendo de libido ese hijo ¿fortifica ese modo de anudarse?

Finalmente, el Acompañamiento musical, "Hijo de su…" a cargo de Edgar Vázquez, retorna sobre elementos muy intrínsecos de la cultura mexicana, esta vez haciendo de la música un recurso humorístico para hacer resonar lo indecible de la violencia "corrosiva e inflamante" de la que puede ser objeto una mujer, y sus efectos en el hijo, fruto del ultraje.

Les deseamos una fructífera experiencia de lectura.

Gladys Martínez 

 

Comisión de Boletín LaLeo 

Ana Viganó (responsable) María Victoria Clavijo y Gladys Martínez. 

Con la colaboración de Fernando Eseverri, Rosana Fautsch y Cintyha Estrada Plançon


En este número:

 

1.- Acción Lacaniana
Cernir el grano de invención.
 Por:  Carlos Márquez. Miembro NEL-Bogotá 

2.- Madres en la historia
Qué madre es la Malinche?
Por: Lorena Greñas. Miembro NEL-Guatemala

3.- DialogArte 
Nacida para salvar.
Por: Mayra de Hanze. Miembro NEL-Guayaquil

4.-  Acompañamiento musical 
Hijo de su..., 
Por: Edgar Vázquez. Asociado NEL-Ciudad de México


 



Acción Lacaniana

Cernir el grano de invención.

 



Carlos Márquez. Miembro NEL-Bogotá


Una amiga y colega publicó en su muro de Facebook la siguiente anécdota: un niño cercano le preguntaba por la existencia en su juventud de aparatos y realidades virtuales que ahora son parte de nuestra vida cotidiana y asombrado por la respuesta negativa de ella, él termina por preguntar "Pero… ¿tenías mamá?".

El niño toma con naturalidad los inventos recientes hasta el momento,  los cuales  siendo  del orden de lo más natural,  quedan interrogados. Frente a esto se me deslizó de los dedos sin pensar: "Ese dispositivo ya se había inventado", comentario que retomaré para esta contribución al boletín de nuestras Jornadas.

Lamia Oualalou, una articulista franco-marroquí, publicó en el número de Nueva Sociedad de junio de 2018 un trabajo sobre las incidencias de la incursión en la política de Brasil de las iglesias evangélicas. "…se observa el surgimiento de un populismo religioso, es decir, una identidad política basada en la pertenencia a una iglesia, que articula el voto de un grupo de electores atraído por esta identidad, pero también por prácticas de asistencia social realizadas por las redes de templos diseminados en el tejido urbano". A partir de esta nueva realidad "…en Brasil ya no es concebible, para quien es candidato a un puesto importante, manifestarse abiertamente a favor del matrimonio homosexual o del aborto."

Esto se está desarrollando desde hace tiempo, y los colegas de la EBP han dado cuenta de ello en sus presentaciones de casos y en sus elaboraciones sobre las realidades con las cuales tiene que convivir la orientación lacaniana en ese país.

Me interesa introducir algo de esta discusión en el modo como nuestros países, y evidentemente nosotros como psicoanalistas, tendremos que vérnosla con ella en los próximos años. Por una parte está la convicción de que nuestros vínculos son inventos, una convicción enraizada en lo que nos ha legado la modernidad y su más acá. Una convicción progresista y que invita al progreso, pues permite la discusión de lo que de otra manera habría que asumir como natural o sagrado. Es decir, es una discusión en el marco más general del debate de las luces en el cual estamos sumergidos y estamos llamados a tomar una posición desde el mismo momento en el cual nos decantamos en nuestras vidas por la causa psicoanalítica, que implica la libertad de la palabra.

Por otra parte está esa suerte de reacción terapéutica negativa que son los diferentes populismos que se están desplegando y que evidentemente amenazan las condiciones de posibilidad de nuestro discurso. Esa respuesta precipitada, irracional y oscurantista según la cual habría que rescatar el régimen paterno que se está disolviendo frente a nuestros ojos. Esta vuelta vulgar a ninguna parte, llena de odio y pavor por lo diferente, por lo femenino, por la libertad de elección y de palabra, que muchas veces trafica con los significantes de avanzada para encubrir posiciones identitarias y tribales.

De la primera hay que decir que los psicoanalistas podemos tener una posición específica en cuanto a la calidad de invento de esas ficciones fundamentales, y a la necesidad de tratar con cuidado lo que ellas envuelven. Además estamos en buena posición para introducir una dinámica de los tiempos lógicos que haga practicable el cambio social, sin desbordarnos hacia los extremos en los cuales los ideales cundidos de pulsión de muerte nos precipitan como organismos sociales.

Pero una vez que se inventan los nuevos significantes, que tienen como enunciación el hecho de que esas cuestiones fundamentales son inventos, estamos en el deber de sostener nuestro acto y de rehusar cualquier horror de lo nuevo que nos pueda embargar. El deber de sostener nuestro acto frente a estos movimientos de la cultura, es similar al que tenemos cuando se produce un síntoma, frente al cual no retrocedemos hasta que encuentra un acomodo mejor.

Con respecto a las nuevas configuraciones de la familia, de la maternidad, de los derechos reproductivos, de las cuestiones de género, no debemos dar ni un paso atrás. Pero sí todos los que haya que dar hacia adelante, para que en el uno por uno puedan encontrarse salidas que radicalicen la especificidad de los anudamientos.

Más cuando vemos cómo los populismos utilizan todos los medios que despliega la contemporaneidad para bombardear sus cimientos. Desde el voto universal, para producir efectos de segregación de poblaciones enteras, pasando por los medios tecnológicos a los cuales les suelen achacar las desventuras del perdido régimen patriarcal, hasta tocar la misma libertad de la palabra que usan y abusan para acallar cualquier razonamiento que se les oponga. El resultado de este hilarante desfase entre enunciado y enunciación, aparte de los efectos mortíferos ahí donde la cosa llega a mayores, es un vaciamiento sistemático de la palabra. Ese es el frente que más nos concierne, pues es con este instrumento con el cual operamos para ir cerniendo lo más singular de quien se dirige a nosotros y una palabra vacía y un lenguaje maltratado y empobrecido, son propicios para que los sujetos consientan en hacerse mangonear.

¿Cómo entonces abordar las maternidades con miras a nuestras próximas Jornadas? La inversión evidente que proponen los organizadores es ir radicalmente al uno por uno, a la práctica de los psicoanalistas que hacemos vida en la NEL y a hacer de esta práctica la caja de resonancia de lo que llega como demanda a un psicoanalista ahí donde su escucha se presta para ello. Esta es la estrategia correcta de una Escuela que está decidida por la política del pase.

Esta estrategia no excluye la consideración de esos desiertos inmensos de la palabra que no llegan a nuestros consultorios y que van a tener algo que decir sobre nuestra práctica y las posibilidades de nuestro discurso en los años por venir. El tema es una oportunidad insuperable para conversar sobre algo que en América Latina es central. Cuando en otras latitudes el padre era todavía fuerte, en muchos de nuestros países era ya la madre quien llevaba el peso de la familia, inclusive pasando este testigo de generación en generación. Aunque la legislación fuera patrilineal, en la práctica las familias eran y son matricéntricas. En la religión católica, última lengua franca de la cuenca atlántica, las múltiples advocaciones de la Virgen María que proliferaron a partir de la conquista dan testimonio de ello.

Sabemos que estas consideraciones no hacen objeción al núcleo duro del descubrimiento freudiano del complejo de Edipo, sobre todo a partir de la logificación que de eso hace Lacan, pero no deja de ser importante plantearnos la manera específica como eso se encarnó aquí.

¿Cómo se puede tocar algo de estas existencias discursivas? ¿Cómo se recibe la declinación de la imago paterna allí donde ya existía un orden de cosas matricéntrico? ¿Cuáles incidencias sobre la política del psicoanálisis tiene la proliferación de significantes que se introducen como invenciones en relación con las orientaciones sexuales, las identidades de género, las configuraciones familiares, las nuevas legislaciones?

En este punto los observatorios, donde por cierto los miembros de la NEL tienen una participación destacada, tendrán algo qué decir.

No vamos a ceder en el hecho de que "la madre" también es una invención. Vamos a oponernos a cualquier intento de "restauración" de un orden perimido. Es más, vamos a denunciar que cualquier intento de ese estilo, se vista de izquierda o de derecha, lo que produce es más sufrimiento y segregación. Vamos a ir con la poética de la cultura, con sus invenciones hacia el silencio que existe entre las palabras, allí donde se aloja lo más singular de cada uno. Desde allí podremos incidir más allá de nuestros consultorios, escuchando en el deslave de la palabra vacía para cernir los granos preciosos de la invención.



DialogArte






Nacida para salvar
Por: Mayra de Hanze, NEL Guayaquil

 

(…) Hacer de un hijo un falo es, tal vez entre otras cosas, poder darle un valor libidinal a lo que en principio se presenta como un desecho. Porque lo que una embarazada lleva en el vientre es algo bien extraño, incluso en el mejor de los casos.* 

(…) La posición de la hija como metonimia del deseo de falo de la madre la lleva a quedar presa de una deuda que no podrá pagar jamás.

(…) Lo importante es precisar la fijación del hijo en un lugar desde el que funciona como un fetiche destinado a calmar las ansiedades maternas. ** 

 

A través de la monumental obra biográfica que nos presenta Benjamín Moser sobre Clarice Lispector, se puede ubicar cuánto peso tiene la causa materna, en la vida y obra de esta enigmática y extraordinaria escritora.  

A finales de diciembre en 1918 se desató una gran oleada de pogromos. Se trataba de una serie de ataques "sin parangón en la historia, extendiéndose a los campos y a las ciudades de Ucrania con ríos de sangre judía, una epidemia que "superaba todos los otros periodos por su refinada crueldad, por la despiadada minuciosidad de los actos de violencia y por la desvelada sed de sangre de los bárbaros criminales"

(…) Como otros muchos Mania, Pinkhas, Elisa y Tania Lispector, estaban atrapados en ese horror. Es difícil precisar cuándo fue atacada y violada Mania, pero sin duda, fue en uno de esos pogromos.

En 1968, en su única alusión directa a estos acontecimientos, Clarice da una pista sobre el momento:

"Estaba preparada para nacer de esa forma tan hermosa. Mi madre ya estaba enferma y por una superstición muy extendida se creía que el embarazo podría curar a la mujer de su enfermedad (sífilis). Así que fui creada adrede, con amor y esperanza. Pero resulta que no curé a mi madre. Y, hasta el día de hoy, me pesa esa culpa: me crearon con una misión específica, y les fallé. Como si contaran conmigo en las trincheras de la guerra, y yo hubiera desertado. Sé que mis padres me perdonaron por nacer en vano y por haber traicionado su gran esperanza. Pero no puedo perdonarme a mí misma: Solo quería un milagro: que mi nacimiento curara a mi madre." 

(…) Hay ecos de los intentos de Clarice cuando era niña de salvar el mundo con historias mágicas, como bien se sabe, sin  salvar a su madre. Dirá: intenté reconstruir mi casa, reconstruir a mis hijos y a mí misma…Fracasé.

Ya no podía esperar ver a su madre levantarse de la mecedora. La desesperación de la niña se había transformado en una aspiración mística, una empresa fantástica de imponente ambición: la de reconstruir el mundo a través de las palabras. "Escribo como si salvara la vida de alguien", anotó poco antes de morir. "Probablemente mi propia vida".     

La maternidad también le ofreció la posibilidad de reconstruir una existencia hecha añicos cuando perdió a su madre: "Si no fuera madre, estaría sola en el mundo". "En cuanto a mis hijos, su nacimiento no fue casual. Yo quería ser madre". Sin embargo, no era fácil, y la manera en que Pedro vino al mundo fue solo una muestra de lo que estaba por venir. 

Pedro, llamado así en recuerdo de su abuelo Pinkkas, nacido en Berna el 10 de septiembre de 1948. Pedro parecía haber absorbido las preocupaciones filosóficas en las que estuvo ocupada su madre cuando él estaba en su vientre. Justo estaba terminando La ciudad sitiada: "Cuando terminé el último capítulo me fui al hospital a dar a luz al niño" escribe la madre.

(…) Pedro no era un niño normal. Su rara inteligencia impresionó desde el principio. De niño, en Suiza, sus dotes lingüísticas ya habían dejado atónitos a sus padres, e incluso se habían asustado.

(…) En el cuaderno en el cual Clarice dejaba constancia del ingenio y la sabiduría de Pedro,  hizo una anotación curiosa que pudo haber vuelto a mirar, una vez que el alcance del problema se hizo evidente, con estremecimiento: "Mamá, tengo un oído especial. Puedo oír música en mi cerebro, y puedo oír voces también, voces que no están ahí"

El psiquiatra, determinó que o bien se convertiría en un genio o bien se volvería loco. Fue la manera directa de decir lo que Ulysses Girsoler le había dicho a Clarice una década antes: "Vemos que toda su vida sentimental oscila entre un extremo (impulsividad) y el contrario (sutileza, sensibilidad, habilidad para sentir todas las posibles emociones que otro humano siente). Será muy difícil para esa personalidad encontrar un equilibrio.

Pedro hereda mucho de la personalidad de Clarice. Incluso tenía un parecido físico con ella increíble, de joven él también era muy atractivo. De niño tuvo una inteligencia más precoz que la de su brillante madre.      

"La locura es vecina de la sensatez más cruel" escribió Clarice Lispector.

  

 

*Marcelo Barros. La madre, pág. 21, Grama Ediciones, Argentina.

**Ibíd. pág. 62.

 





Madres en la historia




Qué madre es la Malinche?
Por Lorena Greñas, NEL -Guatemala

 

¿Qué madre(s) hoy? es el enigma que nos convoca el próximo octubre en Ciudad de México. De alguna manera, la coyuntura remite a un capítulo de El laberinto de la soledad  del gran Octavio Paz: "Los hijos de la Malinche"

Figura enigmática y controversial, Malinali, Malintzin, Malinche ó Doña Marina – su nombre cristiano – fue una mujer indígena que desempeñó un papel crucial en la conquista de México. Si bien era de origen noble, siendo una niña fue vendida como esclava y luego entregada como botín de guerra a los españoles. Conocedora de varias lenguas nativas, dominó también el español y esto le permitió desempeñarse como intérprete, diplomática y asesora del conquistador Hernán Cortés de quien también fue amante. Tuvo un hijo con él, Martín, quien es considerado uno de los primeros mestizos de México. Más adelante, Cortés la desechó y la casó con otro español, Juan Jaramillo con quien tuvo una hija, María. Después, se pierde su rastro aunque se conoce que murió antes de cumplir treinta años. Si bien muchos le reprochan la traición a su pueblo, muchos también la consideran madre simbólica del mestizaje.  

Paz (2000) homologa a la Malinche con la figura de la Chingada, de la que se pregunta:

¿Quién es la Chingada? Ante todo, es la Madre. No una Madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la "sufrida madre mexicana"… es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que le da su nombre. (p.83)

Explora luego el significado de dicha voz y de  sus derivados, y concluye que, chingar es hacer violencia sobre otro. Así,  "…la Chingada es la Madre abierta, violada o burlada por la fuerza. El «hijo de la Chingada» es el engendro de la violación, del rapto o de la burla. (p.87) 

Dice entonces, 

Si la Chingada es una representación de la Madre violada, no me parece forzado asociarla a la Conquista, que fue también una violación, no solamente en el sentido histórico, sino en la carme misma de las indias. El símbolo de la entrega es la Malinche, la amante de Cortés. Es verdad que ella se da voluntariamente al conquistador, pero éste, apenas deja de serle útil, la olvida. Doña Marina se ha convertido en una figura que representa a las indias, fascinadas, violadas o seducidas por los españoles. Y del mismo modo que el niño no perdona a su madre que lo abandone para ir en busca de su padre, el pueblo mexicano no perdona su traición a la Malinche". (p. 94) 

Existen otras lecturas, como la  historiadora estadounidense Camilla Townsend que escribió Malintzin una mujer indígena en la Conquista de México, que buscan profundizar y complejizar la figura de la Malinche. De hecho, el título de su libro en inglés, Malintzin's choices, enfatiza la subjetividad en juego, al destacar la dimensión de la elección. Una mujer que, con su inteligencia y su capacidad de juicio, buscó no sólo sobrevivir sino también mejorar tanto su posición como la de sus descendientes. (Ed. Era) Para Townsend, la Malinche fue una mujer de una extraordinaria inteligencia y habilidades superiores que fue víctima de las circunstancias y a la que históricamente se  trató de manera injusta. (Sánchez, 2015) 

¿Podrá el psicoanálisis hacer un aporte en este intento?

Marcelo Barros (2018) explora la cuestión del deseo materno como estrago y se remite al seminario de Lacan El deseo y su interpretación donde analiza Hamlet, la tragedia de Shakespeare.  Señala que lo que perturba al héroe, es que su madre no elige entre el padre de Hamlet – un hombre noble –, y el tío usurpador – un canalla— puesto que a ella le da lo mismo uno que otro. "Un coño abierto" le llama Lacan y afirma que dicha posición materna es la de un deseo que no sostiene nada, no retiene nada. La consecuencia para el hijo es que éste "no puede constituir su deseo". (pp. 55 y 56) Estaríamos del lado de la incidencia devastadora del goce femenino.

En esta línea, Paz ubica a la Chingada como una figura pasiva. "Su pasividad es abyecta: no ofrece resistencia a la violencia, es un montón inerte de sangre, huesos y polvo. Su mancha es constitucional y reside (…) en su sexo." (p.94) ¿Acaso no es esta la descripción de una posición femenina del lado del goce?

Sin embargo, siguiendo a Barros,  si como se asegura, la Malinche amó a Cortés ¿acaso no se podría argumentar  que se trata de un deseo que no se somete a los ideales y que se hace valer en su singularidad? ¿Un deseo decidido rescatable desde una ética del Eros? (p. 55)

Por último, en la reciente entrevista al filósofo Mauricio Pilatowsky (2018) que lleva por título "¿Hijos de la Chingada?", él señala que el mestizaje es el resultado de un proceso muy violento. En el imaginario colectivo mexicano – nos dice  – el padre de la patria del mestizo, es el español mientras que la madre de la Nación es la mujer indígena. Señala: "….el Padre es aquél que llegó, se apropió, violó a las mujeres y despreció a sus hijos o los consideró hijos de segunda; y la Madre de este imaginario colectivo resulta ser la mujer violada, sometida, la que tiene que ceder ante el conquistador porque nunca va a tener su misma categoría. Somos hijos, como colectivo, de una situación traumática y dolorosa que implicaría aceptar a un padre que terminaríamos aborreciendo y a una Madre de la que no nos sentiríamos particularmente orgullosos." 

En la ponencia de Juan Carlos Indart durante  las II Jornadas de la NEL en Medellín (2002), "Una fantasía muy argentina", él se preguntaba qué pasaría si el libro nacional  de los argentinos  no fuese Martín Fierro sino otro. Asimismo, él  hizo referencia al "bastardaje" que la Conquista produjo en América Latina así como a sus efectos en las subjetividades. Si la conferencia de Indart apuntó al Padre, la pregunta en torno a la Malinche enriquece nuestra reflexión al examinar la cuestión de la Madre. 

Octavio Paz dice: "Nuestra actitud vital – que es un factor que nunca acabaremos de conocer totalmente, pues cambio e indeterminación son las únicas constantes de su ser – también es historia. Quiero decir, los hechos históricos no son nada más hechos, sino que están teñidos de humanidad, esto es, de problematicidad". (p. 79)

Si la violencia de la conquista y el trauma que ésta supone, se encuentra en el origen del mestizaje común a los países en los que se asientan las sedes y delegaciones de la NEL, cabe preguntarse por su incidencia en las versiones de la maternidad que exploraremos en nuestras próximas Jornadas: ¿Qué madre (s) hoy? 

 

REFERENCIAS

 

Barros, M. La madre, apuntes lacanianos. Grama ediciones, Argentina, 2018

Paz, O. El laberinto de la soledad, Postdata y vuelta a El laberinto de la soledad. 3ª edición. Primera reimpresión. Fondo de Cultura Económica, México, 2000

Pilatowsky, M. "¿Hijos de la Chingada?". Entrevista realizada por Ana Vigano. Disponible en la Revista Enlaces No. 16. Consultada en http://revistaenlaces.com.ar/archivos/revistas/16/Entrevista_Mauricio_Pilatowsky.pdf

Sánchez, L. "Malinche, redimida". Disponible en  http://www.excelsior.com.mx/expresiones/2015/12/04/1061317

Townsend, C. Malintzin, una mujer indígena en la Conquista de México. 1 ed. Bibiloteca Era, México, 2015

Ediciones Era. Catálogo: Malintzin, una mujer indígena en la Conquista de México Disponible en https://www.edicionesera.com.mx/buscar/historia/malintzin-una-mujer-indigena-en-la-conquista-de-mexico-info

 

 



Acompañamiento musical



"Hijo de su..."
Por : Edgar Vázquez. Asociado NEL Ciudad de México

 

Además de ser objeto privilegiado de amor, veneración, idealización, la madre es también objeto por antonomasia de injuria; el insulto dirigido a la madre es particularmente lascivo. Curiosamente, expresiones como 'hijo de puta' o 'hijo de su pinche madre' pueden indicar tanto admiración como una indudable agresión para aquel a quien se dirige.

En México existen dos frases de contenido polisémico de uso corriente, en ocasiones picarescos, en ocasiones hirientes: 'hijo de la chingada' y, derivado de este, 'chinga a tu madre'. El verbo chingar tiene múltiples usos, puede ser la acción de fastidiar, de molestar, de ganar o arrebatarle algo a alguien, pero sobre todo, indica un avance sobre la dignidad y el cuerpo del semejante, un ultraje, privilegiadamente sexual; chingar es también violar. En su ensayo "El laberinto de la soledad", O. Paz se extiende acerca de la acepción que hace de la chingada, la mujer indígena violada, despojada de toda dignidad; el producto de tal aberrante acción es un hijo de la chingada. El extensos pasajes el ensayo se ocupan de elucubrar un lugar para ese hijo en la naciente nación, hijo no reconocible como indígena, ni tampoco como criollo; sin embargo, sobre la chingada no se agrega ni una palabra, de ello no se sabe qué decir, queda completamente relegada. Derivado de lo anterior, se puede inferir la obscenidad contenida en la frase 'chinga a tu madre', en la que el destinatario ve caída toda idealización de ese objeto, que en principio no merecería sino adoración.

En la selección del tema de esta entrega, nos encontramos con la dificultad de hallar uno que mereciera ser difundido; hemos optado uno que utiliza a medio-decir, por alusión y por un ingenioso juego la frase "hijo de su...". Interpretado por Germán Valdés 'Tin Tan", nos encontramos con la dificultad del tema abordado, nuevamente, por intermedio del hijo y no del casi indecible lugar que acaba ocupando la madre en tal enunciado.   

https://www.youtube.com/watch?v=WwErRZi8qNY

 

Nueva Escuela Lacaniana del Campo Freudiano
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