19 AL 21 DE OCTUBRE DE 2018

GRAN HOTEL CIUDAD DE MÉXICO | CDMX, MÉXICO

Jornadas NEL

Jornadas NEL

 

LaLeo #18
 

Editorial

Nos es muy grato anunciar desde LaLeo # 18 que la recientemente nominada AE de la Escuela Una y de la NEL, dará su primer testimonio de las X Jornadas en la Ciudad de México.  Un acontecimiento de Escuela,  un motivo más, y no el menor,  para acudir a la cita de la Escuela, con el pase, su razón de ser. En palabras de Domenico Cosenza: "una nominación como AE baja al pase y al final del análisis del cielo a la tierra", entonces deja de ser un punto en el horizonte para  tomar cuerpo en la Escuela.   Ésta, la ocasión de escuchar la enseñanza de lo crucial del psicoanálisis de la voz de Raquel Cors. 

Además un recordatorio sobre los aspectos más formales para la presentación de casos para nuestra Jornada Clínica. Datos clave: fecha límite de entrega del trabajo final: 5 de agosto, 6000 caracteres con espacio máximo. El tiempo apremia, y queda solo un mes.

En la sección A la Letra, el excelente aporte de Laura Arciniegas es un conciso y preciso esfuerzo por cernir qué de la madre en su función la hace más lacaniana: "la solución del lado del ser consiste en no colmar el agujero, sino en metabolizarlo, dialectizarlo, y en ser el agujero". Ciertamente es un avance en la reflexión que provoca nuestras jornadas, para no verse tentado a personificar en las madres esto de la función que es tan caro al psicoanálisis, y que nos aleja de cualquier consideración biológica o jurídica de la madre. Preciosa referencia para orientarnos e ir  escribiendo nuestros casos clínicos para la Jornada.

Los aportes provienen de lejos, y en esta ocasión LaLeo se expande con una nueva sección: "Madres en la historia". Alejandro Vélazquez desde España, presenta una cara desconocida  de Caridad Mercader, la "Pasionaria". Una mirada a un aspecto menos familiar de este personaje en lo que tiene que ver con los efectos del goce fuera de norma de una mujer. Una oportunidad para sumergirse en la lectura de un excelente libro que recoge desde la ficción esa relación madre-hijo en la novela de Leonardo Padura "El hombre que amaba los perros".

De otra parte Rosana Fautsch conversa con la escritora mexicana Edmée Pardo en la sección A Dos Voces sobre su proceso creativo en la escritura para desvelar lo que en esta escritora se entrelaza con su ser mujer e hija,  y que la deja en una posición de la atenta observadora, de una mirada escrutadora de la relación madre-hija, de la que se vale para crear cuentos cortos

El cine de Pedro Almodóvar, cómo no otorgarle el lugar en esta Jornada y en este Boletín! Un clásico alomodovariano: "Todo sobre mi madre", título que juega con  "All about Eve" de Mankievicz o "Eva al desnudo",  traducido  al español. Juan Diego Guerra con su atenta lectura imprime su hipótesis de lo que queda al desnudo en esta madre, en donde el título "Todo" se presta a su declinación: No-todo. Múltiples lecturas, no la única. Lean la propuesta de Juan Diego, vean la película y lance su propia lectura. Así es Almodovar, así el psicoanálisis, múltiples maridajes, múltiples los lugares desde donde se producen la enunciaciones en este brillante film.

Por último el Acompañamiento musical con otra referencia catalana, esta vez de la mano del "juglar" Joan Manuel Serrat y su versión de esta antigua canción, El testamento de Amelia, pequeño thriller en 5 cuartetas , resuelto con crudeza hacia la última, en la que lo femenino de la madre aparece para una hija. Lo que nos hace preguntar por ese momento privilegiado en el análisis, en el que lo femenino de la madre aparece para la analizante mujer. 

María Victoria Clavijo





Boletín LaLeo

Ana Vigano (Responsabel), Ma. Victoria Clavijo, Gladys Martínez


 


En este número:
 

1.-  ¡Novedades en el programa!

2.-  Recordatorio Jornada clínica.

3.-  A la letra. 
Entre la mujer y la madre: La lógica del no-todo, 
Por:  Laura Arciniegas S. Miembro NEL-Bogotá

4.- Madres en la historia.
"La pasionaria catalana"¿Locura materna?
 Por: Alejandro Velázquez Romo. Miembro de  ELP

5.- A dos Voces
 Conversación con Edmée Pardo, escritora, maestra, promotora de la lectura como herramienta de sanación,
Por: Rosana Fautsch Fernández, asociada NEL Ciudad de México

6.- DialogArte
(No)todo sobre mi madre
Por: Juan Diego Guerra. Asociado NEL-Guatemala

7.-  Acompañamiento musical 
El testamento de Amelia
Por Lorena Greñas. Miembro NEL-Guatemala



 


Novedades del programa!
 

Mesa sobre el pase 


en las X Jornadas de la Nel
Ciudad de México
Octubre 21 de 2018
 

1er Testimonio





de Raquel Cors,
AE de la Escuela Una y de la NEL


 


Jornada Clínica
 

La Jornada Clínica se llevará a cabo el sábado 20 de octubre y será una ocasión privilegiada para que los miembros de la NEL y los asociados a las Sedes, Delegaciones y Grupos Asociados ‒partiendo del tema "¿Qué madres hoy?‒ puedan dar cuenta con sus trabajos de las vicisitudes que se presentan en la experiencia analítica, de la posición del analista y del efecto de sus intervenciones.

Los trabajos deberán referirse puntualmente a cuestiones de la práctica psicoanalítica, no se admitirán trabajos teóricos.

Las ponencias son individuales y deberán inscribirse en uno de los ejes temáticos que la Comisión Científica propone a modo de orientación.

En la parte superior izquierda deberá anotarse:

  • Título del trabajo
  • Nombre del autor
  • Sede o Delegación a la que pertenece y si es miembro o asociado
  • Eje en el que inscribe su trabajo.

Extensión máxima: 6.000 caracteres con espacios. El texto se remitirá en formato Word. Tipo de letra Times New Roman 12, a espacio y medio, justificado a la izquierda.

Es requisito estar inscrito en las Jornadas al momento de enviar su trabajo.

La fecha límite para recibir los textos es el domingo 5 de agosto de 2018.

Los textos se remitirán a la siguiente dirección: jclinicamadres@gmail.com
 

http://x.jornadasnel.com/template.php?file=Jornada-clinica.html


A la letra

"Entre la mujer y la madre: la lógica del no-todo"

 


Laura Arciniegas S.
Miembro NEL-Bogotá

 

Otorgar cada vez más un lugar a la mujer que hay en la madre, ha sido un aporte central de la obra de Lacan al concebir una zona femenina que no obedece al régimen fálico. Al desdoblar y diferenciar la pregunta por el deseo materno, del deseo de una mujer, Lacan, va más allá de la lógica edípica al que se anuda la normalidad fálica abriendo en ella una relación con la castración inscrita en el no-todo.  De tal forma, una parte de la zona femenina no obedece al régimen fálico y así, al ser no toda, en ella, siempre algo escapa a esta normatividad.

En su texto "De mujeres y semblantes" (1992) Miller se pregunta al respecto: acaso ¿transformarse en madre, es la solución a la posición femenina? esa sería la solución Freudiana que aparece fundamentalmente del lado del tener, o mejor de la suplencia a la falta en el tener, al no tener. En esa vía, hacerse madre es transformarse en Otro de la demanda, en la que tiene por excelencia. Para Lacan, en cambio habría una salida diferente: "la solución del lado del ser consiste en no colmar el agujero, sino en metabolizarlo, dialectizarlo, y en ser el agujero. Es decir fabricarse un ser con la nada". (1) En este sentido plantea que las mujeres tienen una relación más esencial y más próxima con la nada.  La tesis de Lacan según la cual La mujer no existe, "no significa que el lugar de la mujer no exista, sino que ese lugar permanece esencialmente vacío. Y el hecho de que ese lugar quede vacío no impide que se pueda encontrar algo ahí".(2) De allí la relación que plantea entre mujeres y semblantes, dado que éste último tiene como función velar la nada. Ahora bien, Lacan también dice que hay verdaderas mujeres. ¿Cómo leer esto? Lo verdadero en una mujer "se mide, por su distancia subjetiva, de la posición de la madre. Porque ser una madre, ser la madre de sus hijos, es para una mujer querer hacerse existir como La. Hacerse existir como La madre, es hacerse existir como La mujer en tanto que tiene." (3)

Es importante entonces que la madre no aplaste en ella el agujero, para lo que es preciso que consienta con la modalidad propia de su castración, asuma su falta de tener y se preserve el no-todo del deseo femenino, de manera que la metáfora infantil no reprima en la madre su ser de mujer. Cuando la maternidad se vuelve una manera de suplencia a La mujer que no existe, funciona como tapón del No-toda, deja al niño fijado en el lugar del falo de la madre, obturando la posibilidad de que ella pueda tener acceso a su propia verdad y dejando al niño, en el lugar de satisfacer la exigencia materna. 

Al no haber universal de la mujer, se abre todo un campo clínico que Lacan nombró como el goce femenino.  Ese goce sin límite que podemos leer en el acto de Medea, es decir, el sacrificio de lo que tiene de más preciado y precioso para abrir el agujero en el hombre al que lo dirige y que no podrá ya nunca más colmar. 

Sabemos que Lacan otorgará una importancia al hecho de que un padre, que también es un hombre, reconozca en ella a una mujer haciéndola  causa de su deseo, de manera que la mujer que es la madre, "pueda encontrar en el partener aquello que le permita mantener una alteridad respecto a si misma,  ser Otra para sí misma."  

 

Referencias

 

  1. Miller, Jacques Alain,  "De Mujeres y Semblantes", en Conferencias Porteñas, Tomo II, Paidós,  Buenos Aires,  página 100. 
  2. Ibid, pág 98
  3. Ibid, pág 101

Madres en la historia

"La pasionaria catalana" ¿Locura materna?
Por: Alejandro Velázquez. Miembro de ELP



 

Medea, "una verdadera mujer"
Lacan, Escritos, p. 740

"Así, no dudare en parodiar a aquí la replica inmortal del Tartufo de Moliere, dándole su marco personal al sujeto de la enunciación hipócrita que se esconde en el anonimato del impersonal: "No por ser madre soy menos mujer".

En consecuencia, es una división del deseo la que llevada al extremo, conduce al acto de Medea, ese acto que ilustra perfectamente, aunque de una forma que causa horror, que el amor materno no se basa sólo en la pura reverencia a la ley del deseo, o que se sostiene en ella únicamente a condición de que en la madre haya una mujer que siga siendo para un hombre la causa de su deseo." Jacques Alain Miller, "El niño entre a mujer y la madre", en Revista online FEAPOL Siglo XXI, Vol. 3, abril 2017.

La vida de Caridad del Río es un enigma, se dice que nació en Cuba, en 1892, pero en su autobiografía entregada a la Tercera Internacional describe que vio la luz en un pueblo de Cantabria, España, en 1896. El padre, un indiano, que realizo fortuna en Cuba, ocupo puestos importantes en el Partido Liberal, regresando a España, casado, y obteniendo un lugar en la burguesía catalana. Su madre, de origen cubano, fue una mujer que lucho por la independencia de la isla en una época de cambios sociales.

A Caridad, desde muy pequeña le gustaba hablar del pasado revolucionario de su madre y de su abuelo materno quien fue uno de los principales antiesclavistas de Cuba razón por la que murió fusilado por los Españoles. Creció en el ceno de una familia burguesa asistiendo a colegios de monjas y mostrando interés por la religión, con arrebatos místicos, que la llevaron a ingresar como novicia al convento de las Carmelitas Descalzas, experiencia que abandonando a los pocos meses por su carácter rebelde e inflexible.

En su adolescencia mantuvo una vida desenfrenada y bohemia motivo por el cual su padre la caso, en 1910, con Pau Mercader un empresario de Barcelona que tenía una importante fábrica de textiles, Can Mercader.

En 1922, se le comenzó a conocer como Caridad Mercader debido a una ruptura con su familia y su clase social. En ese tiempo frecuentaba los grupos anarquistas y sus ideas eran contrarias a la explotación de la clase obrera por la burguesía de la que formaba parte. Unos meses después pondría una bomba en la fábrica de textiles, Can Mercader, durante una huelga de obreros y como apoyo a sus demandas, lo que marcaria un antes y un después en su vida. Un año más tarde los hermanos la ingresan en un sanatorio psiquiátrico durante tres meses, al salir huye con sus hijos a Francia, después de tocar fondo con al menos tres intentos de suicidio, en 1929, encuentra la paz en la disciplina del Partido Comunista, donde después de varios actos heroicos será nombrada como "la pasionaria catalana" [1].

Caridad Mercader, tuvo 5 hijos a los cuales educo con severidad y adoctrinamiento comunista, en un mundo solido donde los ideales se dividían en dos grandes discursos.

El hijo mayos murió en el frente de batalla republicano, en Madrid, empujado por su madre a cumplir su deber. Igual, le ocurrió a Ramón Mercader, "el elegido", quien asesino con un golpe de piolet a León Trotsky, en la Ciudad de México, por ordenes de su madre, y una vez en la cárcel de Lecumberri, donde cumplió 19 años de condena, se dice que cantaba la canción de cuna catalana El noi de la mare (el chico de la madre).

Caridad, decidió sacrificar a sus hijos por amor a al Partido Comunista y a Stalin, convirtiéndose en Medea, "una verdadera mujer".

 

Bibliografía:

  • Gregorio Luri, "El cielo prometido: Historia de la familia Mercader", Editorial Ariel, Barcelona, 2016.
  • Leonardo Padura, "El hombre que amaba los perros", Editorial Tusquets, Barcelona, 2009.
  • Jacques Lacan, "Juventud de Gide", en Escritos 2, Editorial Siglo XXI, México, 2003.
  • Jacques Alain Miller, "El niño entre a mujer y la madre", en Revista online FEAPOL Siglo XXI, Vol. 3, abril 2017.

 

Notas

  1. "Constatamos, efectivamente, que ser miembro de una organización, de una administración, de un club, puede ser el único principio del mundo de un psicótico ordinario", JAM, Efecto retorno a la psicosis ordinaria, Freudiana 58, p. 19.

A dos Voces
Conversación con Edmée Pardo, escritora, maestra, promotora de la lectura como herramienta de sanación
Por: Rosana Fautsch Fernández. Asociada NEL Ciudad de México
 

 

En tu libro Encender el mundo, publicado por la UAM el año pasado, encuentro que  varios  de los 25 cuentos que ahí aparecen, están atravesados por la mujer, la maternidad, la relación madre-hija o hijo y la exploración del mundo de lo femenino. ¿Qué te ha llevado a darle ese singular tratamiento a esos temas?

Edmée Pardo. Una parte es un pulso que no pasa por el consciente, sino que pasa muy por el inconsciente; es un pulso que atraviesa mi vida cotidiana y lo que soy.  Solo he sido hija y desde ese lugar como hija y también desde las madres que observo es que salen estos cuentos. Las muchas mamás que se hallan en los cuentos tienen que ver con esta observación: hay muchas maneras de serlo. Por ejemplo, en un viaje ví una mamá viajando con su hijo, quien había tenido un intento de suicidio, y la novia del hijo. Los observé muchísimo, algo había ahí́ que me perturbaba y aunque su historia no es la historia de "Adentro de mis ojos", uno de los cuentos de acá́, eso fue lo que me dio pie a escribir sobre esta mujer que se enamora de la novia del hijo, que en el cuento sí se suicida, dice: - "Tu boca es la última boca que besó Diego- dijo con la voz quebrada", y terminan siendo amantes. Y ahí ves hasta dónde llegó una mamá por mantener vivo al hijo. Y eso es imaginación. De ese cuento, una chica está mirando a una figura femenina que admira y esa experiencia la conozco. Entonces hay una experiencia mía, hay una observación de otros y eso me permitió́ construir el cuento.

    Como recurso narrativo, mis cuentos vienen desde la nostalgia lo cual me permite también tener perspectiva y contar el cuento desde el hecho ya sucedido. Me gusta mucho, además, escribirlos en primera persona.  Lo que procuro hacer es de ponerme en la piel de todos los personajes, de tal manera que siempre hay un tono muy propio y confesional, que suena que te voy a contar algo que no le he contado a nadie y eso me encanta. Me encanta crear ese efecto de que todas esas vidas pueden ser mis vidas, explorarme en otras dimensiones.  Aunque por más que yo tenga pensado el cuento, lo más bonito de escribir es que nunca sabes con qué parte tuya se va a conectar de repente, y te das cuenta que ahí́ está algo que no habías contemplado. La escritura es una forma de descubrimiento propio. Cuando pasan los años y digo: - "En eso andaba yo, pensando eso, ¿de verdad?"

Lo que más me gusta escribir es cuento y probablemente lo que más me deslumbra, sin embargo, lo que más leo es novela porque tiene mucho que ver con mi trabajo. En el cuento me encanta la concentración, como de fórmula homeopáticas, una sustancia a la cuadragésima potencia. 

En el cuento El circulo completo una abuela le pregunta a su hija y a su nieta, a quienes reúne, ¿Qué es ser mujer? ¿qué nos puedes contar de eso?

E.P. Hay muchas maneras de ser mujer y somos muchas mujeres a lo largo de la historia. La que ahorita está platicando contigo, no es la que estaba tomando clase, hay otro motor mío activado, y aunque podría sonar un poco esquizofrénico, digamos que es la riqueza de la vida, que tienes muchas posibilidades para enfrentarte, para vivir. Esa es la cosa: construirnos para no repetir sino honrar el linaje. La gran pregunta es como honrar a mi mamá sin ser mi mamá, como honrar a mi abuela sin ser mi abuela, porque si no, termino repitiendo y pudiera parecer una condena; se trata de tomar  la posibilidad de crear tu propio destino. Escribir es eso: crear tu propio destino a partir de las palabras y de lo que tu propio imaginario va creando. La palabra es lo que nos hace humanos, le tengo mucho cariño a este gran vehículo que es el lenguaje que, a ti ya mi nos permite estar hablando ahorita, que me permite escuchar una historia porque creo que no solamente soy creadora de historias sino también muy lectora de historias.

En la actualidad se han abierto vías ayer inconcebibles para la maternidad, encontramos muchas formas de concebirla inéditas tanto para las mujeres como para los hombres y desde luego los niños. ¿Como se reflejan esas mutaciones en tu vida como escritora?

 Ahorita estoy escribiendo una novela que está conformada por 50 capítulos, cada capítulo es un mini cuento. Es una novela que explora una familia  compuesta por cuatro miembros, y cada uno vive en distinta casa entre semana. La nueva novia de ese señor, no tuvo hijos y  resulta que es madrastra de dos niños. La palabra tiene una carga espantosa, esa palabra está llena de una sombra. Trato de perfilar una relación distinta porque el hijo de tu marido no es tu amigo, tampoco es tu sobrino, es un cariño adquirido, hay que aprenderlo. No es un amor incondicional. Hay que construirlo. Yo creo que estamos construyendo como sociedad ese rol, el de la madrastra, porque hay muchísimas familias compuestas y también el rol del hijo que tampoco es víctima en estas nuevas configuraciones. Creo que estamos redefiniendo a las familias compuestas, antes eran un señor y los hijos de la primera mujer que se murió́ que era muy buena, buena, buena; y luego el viudo que se casa con la mujer que es mala, mala, mala; un poco al estilo de los cuentos infantiles de los hermanos Grimm. Ahora pues todo mundo tiene papás que ya van en la tercera vuelta.

Mirar mi obra como una construcción de lo femenino es una visión de lector, realmente no es algo que yo elija. Leer el registro de la madre o el registro de la hija, eso no depende del autor; son los de afuera los que lo miran así́. Lo que yo hago es mostrar un mundo y que lector entienda lo que quiere entender. Eso es lo bonito ¿no? Los textos siempre son polisémicos en interpretaciones, lecturas. Yo ofrezco un material y el lector es el que lo va a enriquecer.

 


DialogArte
(No) Todo sobre mi madre
Por: Juan Diego Guerra. Asociado NEL-Guatemala

 

 

Este film de Pedro Almodóvar lleva su estilo peculiar de hacer cine que nos es tan conocido. Sus películas suelen ser provocadoras y con finales abiertos que confrontan, sin duda, al espectador al sinsentido, precisamente, al no-todo. Si nos decimos practicantes del psicoanálisis de orientación lacaniana del campo freudiano, es porque seguimos la enseñanza de Lacan y Freud, por tanto, sabemos que "el artista precede al psicoanalista". Y el cine, en tanto arte, tiene algo que enseñarnos a los psicoanalistas. 

Pero ¿acaso es posible decirlo todo sobre nuestras madres? 

Es un intento que hacemos cada uno, como analizantes, en el dispositivo analítico. 

Decirlo todo sobre su madre es el esfuerzo, de poesía, que hace Esteban, hijo de Manuela en la película Todo sobre mi madre.  Al inicio, vemos a Esteban escribir en su cuaderno de notas sobre su madre. Lo que ella contesta resulta llamativo: "Oye, no me gusta que escribas sobre mi". Más interesante aún es cuando Esteban le pregunta si llegaría al extremo de prostituirse por él, a lo que Manuela responde: "He hecho cualquier cosa por tí". Encontramos, pues, a una mujer que, aparentemente, se ubica como toda madre, ¿locura materna?

Esteban le pide una fotografía a su madre y ella le da una a la cual le falta un parte. Esa parte que falta de la fotografía moviliza el enigma en Esteban y permite hacerse una pregunta acerca de su madre, en tanto mujer, pero es una pregunta que también lo implica a él. 

Ella es una mujer que se dedica a coordinar trasplantes de órganos y su hijo, al ser atropellado trágicamente, se convierte en un donador de órganos. 

Esteban lleva el mismo nombre que su padre, un hombre travesti que no conoce del límite fálico y se encuentra contagiado de VIH. Este mismo hombre contagia con el virus a la Hermana Rosa y por eso fallece al desarrollar SIDA, dejando a un niño que Manuela adoptará y nombrará Esteban. ¿Nos enfrenta, con ello, Almodóvar a dos caras de lo materno? 

¿Qué madres hoy? Es el tema que nos reúne para las próximas jornadas de la NEL en la hermosa Ciudad de México. Como señala Marcela Almanza en la presentación de las jornadas, muy bien se puede hacer el juego con el título: ¿qué madres hoy? Y ¿qué madre-s(h)oy? Una expresión que hace resonar en lalangue mexicana, si puedo expresarme así, un enigma al cual las madres se enfrentan. Pero no durmamos tan profundo, permitamos que el real al que nos enfrenta el film nos despierte pues esa pregunta también nos incumbe en tanto practicantes del psicoanálisis y, especialmente, como analizantes. Es a través de la aventura del análisis que el sujeto analizante deberá despejar eso que como hijo respondió al objeto a de esa mujer. Es decir, aquello que del sujeto respondió a ese objeto que ella sustrae de toda captura exacta

Más allá de lo trillada que pueda resultar la película, hay una verdad que se nos revela como espectadores. Aquello que Lacan nos enseñó a nombrar como Deseo Materno tiene doble cara: la vida y la muerte. Esteban muere, Manuela adopta un hijo seropositivo pero que remite a la enfermedad. Hay algo oscuro, algo que no queda capturado en la lógica fálica de ese Deseo Materno, es eso lo que constituye la locura materna. Pedro Almodóvar lo dice poniendo los puntos sobre las íes: "las madres tampoco son cosa de un día"

 


Acompañamiento musical

El testamento de Amelia
Por. Lorena Greñas. Miembro NEL-Guatemala
 

Se le calcula conocida desde el siglo XIV. Anónima por nacida eterna. Nativa de lo que vendría siendo Cataluña, esa otra España de las varias que el Generalísimo Franco mutilaba en la lengua.

'El testament d'Amelia' pudo ser escrita, según especialistas, para la tercera hija de Ramón III Berenguer y Dulce de Provenza. Por allí transitaba en esas tierras de herejes y trovadores. Nos llega a la vuelta de las centurias como un regalo de la emoción sin edad para apaciguar nuestro cansancio post-moderno.

En 1968 el juglar contemporáneo Joan Manuel Serrat  https://youtu.be/s36NStKOp3M la incluye en un álbum de canciones tradicionales catalanas de impecable factura y respetuosa devolución sonora, probando ser un responsable conocedor de las músicas populares que lo empapan. La letra de su versión sería en español como sigue:
 

 

EL TESTAMENTO DE AMELIA

 

Amelia está enferma,

la hija del buen rey.

Condes la van a ver.

Condes y gente noble.

 

Ay, que el corazón se me marchita

como un ramillete de claveles.

 

Hija, hija mía,

¿de qué mal os quejáis?

El mal que yo tengo, madre,

bien que lo sabéis.

 

Ay, que el corazón se me marchita

como un ramillete de claveles.

 

Hija, hija mía,

de eso os confesaréis.

 Cuando hayáis confesado,

el testamento haréis.

 

Ay, que el corazón se me marchita

como un ramillete de claveles.

 

Un castillo dejo a los pobres

para que recen a Dios.

 Cuatro a mi hermano Carlos.

Dos a la Madre de Dios.

 

Ay, que el corazón se me marchita

como un ramillete de claveles.

 

 Y a vos, madre mía,

os dejo a mi marido

 para que lo tengáis en vuestra alcoba

como ya hace mucho tiempo que hacéis.

 

Ay, que el corazón se me marchita

como un ramillete de claveles. 

 

Se compone pues de 5 cuartetas y 5 dísticos estribillos alternados en rigurosa métrica -que se desvirtúa del todo en español-, apropiada a la fonética preferencialmente bisílaba y monosílaba del catalán, también frecuente en otras lenguas romances, pero que por desgracia el español ha perdido. Así leído parece tratarse de un romance fúnebre donde se relata con sutil habilidad el estado de melancolía de una mujer, Amelia, quien tiene un diálogo algo misterioso con su madre. Hacia la última cuarteta el asunto se resuelve con humilde dramatismo, al quedar claro que la madre es amante del marido de Amelia, y esa sería la causa de su postración.

 

 

Nueva Escuela Lacaniana del Campo Freudiano
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